OBRA

Recepción de una Dama

En esta obra, los contornos se desvanecen para dejar espacio a la atmósfera, al gesto sugerido, a la emoción contenida. No busca representar, sino evocar: un encuentro íntimo con lo efímero, con lo esencial.
La figura, inspirada en la estética oriental —probablemente japonesa—, aporta un aire de quietud ceremonial y poesía silenciosa.